aceites esenciales, comprar ingredientes, cosmética BIO, naiba esencial, recetas

Aceite esencial de helicriso: otro milagro de la naturaleza

aceite esencial, anti-edad, comprar aceites esenciales, arrugas, cicatrices, hematomas, eczema, piel madura, jojoba, rosa mosqueta, lavanda, jara, calofilo, romero verbenona

Hoy quiero hablaros de uno de mis aceites esenciales favoritos. El helicriso, siempreviva o perpetua es una planta silvestre que crece silvestre por toda la cuenca mediterránea y que se parece a una margarita sin pétalos. De color amarillo oro, su nombre viene del griego “helios” (sol) y “chrysos” (dorado). En mis paseos por las sierras madrileña y segoviana me he topado a menuda ella y al estrujarla entre los dedos, cosa que hago siempre que me encuentro con una planta nueva, percibo un perfume intenso con notas de heno y de curry muy especial.

Se le llama siempreviva o perpetua porque las flores secan muy bien y guardan todo su color, y por eso se utilizaban en la confección de coronas para los dioses de distintas religiones. En inglés se la conoce como Everlasting (que dura siempre) y en francés  Inmortelle (inmortal), así que en esto no discrepamos con nuestros vecinos inmediatos.

En el libro de Pío Font Quer Plantas medicinales (El Dioscórides renovado), obra muy recomendable para leer en la cama -si no fuera por lo que pesa- hay una interesante descripción de esta planta, de su historia y de sus propiedades y usos. Parece que desde hace siglos se empleó sobre todo en infusiones para problemas estomacales, febriles y pulmonares.

Existen más de 600 especies, pero en aromaterapia se utiliza tan sólo el  Helichrysum Italicum, cuyos componentes principales son: acetato de nerilo, gamma curcumeno e italidiona entre otros.

Estas moléculas son levógiras, lo que significa que son activas desde el punto de vista biológico que es el que nos interesa. Hay un artículo muy claro sobre este tema (http://www.masmusculo.com.es/research/compuestos-levogiros-l-vs-compuestos-dextrogiros-d/) donde se explica qué son moléculas dextrógiras o levógiras: las primeras desvían la luz hacia la derecha y las segundas a la izquierda. Los aminoácidos, por ejemplo, son levógiros al 100%.

Y preguntaréis: ¿por qué te enrollas con esto ahora? Pues para que sepáis que las moléculas de los productos elaborados artificial y químicamente  son dextrógiras y por lo tanto, no son enteramente reconocidas por el organismo. Y saquéis vuestras conclusiones.

Volviendo al aceite esencial de helicriso, como yo prefiero llamarlo, el mejor viene de Córcega, donde crece silvestre. Es una planta muy sensible a las variaciones de suelo y clima, por eso es tan importante la región de donde procede para asegurarse de que su composición sea de grado terapéutico. La determinación del quimiotipo es fundamental para comprobar que su calidad equivale a su cualidad.

Se le atribuyen tantas propiedades que resulta asombroso: Sólo enumeraré algunas:

  • cicatrizante eficaz
  •  regenerador
  • humectante (ayuda a retener la humedad de la piel)
  • antiséptico
  • anticoagulante (lo que viene muy bien para hematomas)
  • antimicrobiano
  • anti espasmódico (contracción involuntaria de cualquier parte del cuerpo, a menudo dolorosa. El helicriso alivia de inmediato y puede usarse como preventivo en inhalaciones)
  • antiinflamatorio
  • antialargénico
  • antitusígeno
  • fortalece y regula el sistema nervioso
  • mucolítico (ayuda a expectorar y a eliminar el moco y las flemas)
  • febrífugo (reduce la fiebre)
  • ayuda a desintoxicar el hígado y el bazo

Es muy bien tolerado por la piel y no produce irritaciones ni reacciones alérgicas. Y eso a pesar de que contiene limoneno, que es considerado irritante para ciertas personas. Y es que, como ya sabéis, el todo es más que la suma de las partes y en aromaterapia esto es un principio evidente.

Yo lo utilizo en fórmulas para el eczema o psoriasis en una base de del de aloe vera mezclada con un poco de aceite vegetal de jojoba, a lo que añado 1 gota de helicriso, 1 de matricaria (manzanilla alemana) y 1 de picea mariana. En total, 30 ml.

Para cicatrices, tanto antiguas como recientes, funciona muy bien con aceite vegetal de calófilo y rosa mosqueta (80-20), junto aceites esenciales de jara, romero verbenona y lavanda.

Por su increíble capacidad regeneradora y porque creo que las arrugas son muy parecidas a las cicatrices, lo suelo emplear en fórmulas para piel madura.

El precio oscila entre 25€ y 30€ los 5 ml, y puede variar cada año según la producción. A pesar de su precio, es un aceite imprescindible y milagroso. Podéis comprarlo en Aroma-Zone, Pranarom, Cremas Caseras… procurando siempre que sea BIO y quimiotipado.

Lo bueno es que no es necesario poner mucho en cada fórmula. Un mililitro (25-30 gotas) bastan para 100 mililitros de aceite base.

Como afirma Kurt Schnaubelt, un aromaterapeuta al que admiro por muchas razones y cuyos libros desgraciadamente no están traducidos al español, en general los aceites esenciales muy diluidos son mucho más eficaces que puros. La explicación química es que ciertas moléculas se reorganizan en formas menos activas cuando están presentes en una concentración alta. Es como si se sintieran cohibidas al verse rodeadas de sus iguales: necesitan espacio para relajarse y expandirse activamente.

Esto es especialmente cierto en el caso del helicriso, del que además dice Schnaubelt: No existe un aceite cicatrizante o anti-edad tan bueno como éste.

Probadlo y ya me diréis.

Artículo anterior Artículo siguiente

Te puede gustar también

No Comentarios

Deja un comentario

*