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ACEITES VEGETALES Y ESENCIALES: ¿CUÁNTO DURAN?

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Los ACEITES VEGETALES son frágiles,. Suelen durar entre 2 y 5 años y algunos, muy sensibles a la oxidación como el de frambuesa, rosa mosqueta o el macerado de caléndula, es mejor guardarlos en la nevera.

Los más longevos son los de coco y jojoba porque en realidad son unas ceras y sus moléculas no se degradan al mismo ritmo que los otros.

De todas formas, recordad que los fabricantes están obligados por ley a poner lecha de caducidad en todos sus productos y que éstas son más bien conservadoras. Quiero decir que pasa como con los yogures, que pueden consumirse sin problema más allá de lo que figura en el envase.

Cuando leáis una etiqueta, fijaros bien en si pone: “Fecha de caducidad” o “Fecha de consumo preferente”. No es lo mismo. Si los guardáis en un lugar oscuro, fresco y seco, es muy posible que duren unos meses más, sobre todo si no los habéis abierto todavía.

¿Cómo sé que un aceite vegetal se ha pasado?

Hay un sistema que no falla: EL OLFATO. Un aceite vegetal oxidado no huele igual que un fresco porque se enrancia. Resulta fuerte y algo desagradable. Comparadlo con el de otro nuevo y veréis la diferencia.

Los ACEITES ESENCIALES son otra cosa y no parece que haya un acuerdo general sobre el tema.

Muchas fuentes aseguran que su vida útil es de 1 año o 2 todo lo más, pero fuentes bastante serias  (la minoría) insisten en que no se pasan nunca si han sido guardados adecuadamente. Otros, muy sensatos, advierten que duran entre 2 y 5 años y que algunos ganan con el tiempo como los de resinas, maderas y raíces (sándalo, mirra, olíbano, cedro, vetiver, pachuli, etc.). Como ejemplo, los encontrados en tumbas del Antiguo Egipto, en excelente estado de conservación aunque algunas moléculas se hubieran evaporado.

Yo creo que duran más de lo que dicen en los envases.

Los aceites esenciales no contienen agua, por lo que es imposible que se corrompan y la mayoría son antibacterianos y antifúngicos. Están compuestos por diferentes moléculas, las más volátiles de las cuales, los terpenos, que a su vez son responsables de su olor, son las primeras que se evaporan después de abiertos. Incluso si cerramos un tapón de rosca, el aceite sigue evaporándose porque no podemos cerrarlo al vacío.

Los aceites muy ricos en terpenos serían los más frágiles. La evaporación de estas moléculas afectaría a su estructura global, que en cada uno de ellos es diferente como distintas sus propiedades. El delicado y asombroso equilibrio de las moléculas, al romperse, ¿cómo podría no tener consecuencias? Estas consecuencias serían, dicho de forma general, una menor eficacia terapéutica a la vez que una disminución de su poder olfativo.

Para los terapeutas que sólo utilizan los aceites esenciales en difusión o baños,  es claro que no resultan tan eficaces cuando han perdido  fuerza aromática.

Pero si los usamos de manera tópica (en bálsamos, ungüentos, diluidos en aceites vegetales o en cremas) yo soy partidaria de seguir empleándolos más allá de la fecha del envase, siempre y cuando comprobemos que estén en buen estado.

Punto y aparte merecen los aceites esenciales CÍTRICOS, que en realidad no son aceites esenciales propiamente dichos, sino que se extraen mediante presión -y no por destilación- de las cortezas frutales (limón, mandarina, naranja, pomelo etc.).  Salvo el a.e. de petitgrain, que se destila de las hojas del naranjo, recomiendo hacer caso de su fecha de caducidad. Y guardarlos en la nevera una vez abiertos.

He leído en algún sitio que los aceites esenciales que se extraen de las agujas de pinos o abetos son también muy frágiles. Pero los que venden en Aroma-Zone duran tres años y me fío de esta casa. Vosotros mismos.

Para comprobar que un aceite esencial sigue “vivo”, lo mejor es el OLFATO. Es difícil describir el cambio, porque cada aceite es diferente, pero hay un fondo agrio, desagradable incluso en los más dulces. Pero si no os fiáis de vuestra nariz porque todavía está poco desarrollada, echad un poco del aceite esencial en un vasito de cristal transparente. Si se ha vuelto turbio, descartadlo inmediatamente. Y sobre todo, haced caso de vuestra intuición.

Tanto los aceites vegetales como esenciales deben guardarse lejos de la luz y del calor, en frascos lo más opacos posible. Si hay alguno que no vayáis a utilizar en algún tiempo, metedlo en la nevera.

En mi caso guardo los que aún no he abierto en un armario cerrado. Y los que estoy usando, en una caja de madera con tapa, para que no les llegue la luz.

En un próximo artículo os contaré cómo podemos reciclarlos cuando han caducado definitivamente.

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