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EL ACNÉ, LA PIEL Y LOS CONFLICTOS

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Todos sabemos lo que es el acné. La mayoría lo sufren en la adolescencia y luego desaparece. Otros tienen acné hasta pasada la treintena.  Y siempre resulta desagradable para el que lo tiene. Entre otras cosas, porque no se puede esconder.

El acné se presenta en la cara y en algunas mujeres, en el escote y en la espalda. Eso es significativo.

Porque nuestra piel tiene muchas funciones:

  • nos limita y protege
  • respira (es parte de nuestro sistema respiratorio)
  • elimina toxinas (está muy ligada a hígado y riñones)
  • ayuda a regular la temperatura del cuerpo
  • es instrumento de tacto y contacto (íntimamente unido al sistema nervioso)

Las causas del acné son variadas y pueden darse todas a la vez… o no:

  • las hormonas andrógenas
  • el exceso de sebo
  • la bacteria Propioniacterium acnes
  • la sobrecarga de los órganos encargados de la eliminación (hígado, riñones, intestinos)
  • el PH de la piel,
  • una alimentación poco sana
  • el uso de cosmética no natural
  • y nuestro viejo amigo el estrés, que no lo causa, pero lo agudiza

El proceso en sí mismo es más o menos así:

Los poros por los que salen nuestros pelos (aunque éstos sean casi invisibles) están tapizados de stratum corneum, para entendernos, el film más externo de la piel. Esta capa córnea se desprende constantemente de las células muertas a medida que se generan las nuevas. Pero en el caso del acné, las células muertas se adhieren al poro y forman un tapón que impide el funcionamiento normal de los conductos pilo-sebáceos.

Los tapones, técnicamente y al principio micro-comedones, compuestos de keratina, sebo y bacterias, van creciendo y forman, si son de cabeza abierta, los conocidos puntos negros y si la cabeza es cerrada, los granos precursores de las lesiones inflamatorias del acné. Porque entre las bacterias que tenemos en la superficie de la piel está la Propionibacterium acnes,, que se alimenta justamente de nuestros grasientos tapones.

Pero lo que aún no se sabe es por qué el acné se presenta en unos casos y no en otros.   Bueno, quiero decir que los científicos convencionales no lo saben.  Todavía. Para muchos otros es una cuestión clara.

Y es que la piel refleja como ningún otro órgano nuestras emociones: nos ponemos rojos de ira o de vergüenza, blancos de susto; se nos pone la piel de gallina, sudamos de miedo…

El acné es una patología inflamatoria de la piel.  Un desequilibrio, como todas las enfermedades. Y el desequilibrio es siempre provocado por un conflicto.

En la adolescencia  el conflicto es claro: hay una energía nueva que quiere salir y al mismo tiempo está el miedo a ese nuevo y poderoso sentimiento. El acné materializa ese miedo.

Si el acné se prolonga más allá de la adolescencia... ¿Será tal vez que no hemos resuelto el conflicto?

Si queréis profundizar más sobre este y otros temas relacionados con nuestro cuerpo, os recomiendo leer La enfermedad como camino, donde se analiza el significado de la única enfermedad que existe: el “mal-estar” del ser humano que se manifiesta a través de uno u otro órgano dependiendo de nuestras emociones tóxicas y de nuestras predisposiciones.

En mi próxima entrada os daré unas cuantas recetas para tratar y calmar el acné. Sanarlo de verdad y a fondo sólo depende de vosotros. Esta es la buena noticia… si os queréis hacer responsables de vosotros mismos.

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