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PROTEGERSE DEL SOL DE FORMA NATURAL + RECETA

aguacate, avellana, cera de abeja, cúrcuma, geranio de Egipto, lavanda, vitamina E

No hace falta que os recuerde la importancia de proteger nuestra piel del sol. El sol a pequeñas dosis es bueno para el organismo. Sobre todo el de antes de las 12 de la mañana y después de las 6 de la tarde. Lo que pasa es que la mayoría queremos broncearnos, adquirir ese bonito y favorecedor tono dorado y lo queremos ¡Ya! Lo siento, es imposible. El bronceado hay que trabajarlo, sobre todo para no tener que sufrir las consecuencias el resto de nuestras vidas: envejecimiento prematuro, arrugas… y cosas peores.

La naturaleza nos ofrece muchos productos que nos protegen de los rayos UVB y UVA y al mismo tiempo que nutren la piel nos darán – eso sí, poco a poco- el tono deseado. Los antiguos egipcios, hace miles de años, se untaban el cuerpo con mezclas de aceite, cera, miel y extractos de mirra, olíbano y otras plantas.

El Factor de Protección Solar (conocido por SPF, o sun protection factor) es difícil de medir en fórmulas caseras. Sólo podemos concluir que, según los ingredientes, nuestra fórmula tendrá un SPF bajo, medio o alto. En mi opinión, esto no es tan importante como se pregona por ahí. Lo importante es el sentido común que, como dijo un sabio, “es el menos común de los sentidos”.

Ahora bien, conocemos el SPF de algunos aceites vegetales y esenciales. El más alto es el del aceite vegetal de pepitas de frambuesa (30-50). Es un aceite caro y sensible al calor, por lo que es conveniente añadir siempre vitamina E al frasco (5-6 gotas para 250 ml) y no dejarlo al sol. A continuación el de zanahoria (30-40), avellana (30), muy interesante porque protege de los dos tipos de radiaciones, UVA y UVB, germen de trigo (20), macadamia y manteca de karité (10), aguacate (4-15), sésamo (4) y coco (2-4). Esta lista no es exhaustiva, por supuesto.

Entre los aceites esenciales, los SPF más altos son los de mirra y sándalo (30), cúrcuma (24), menta piperita (7), lavanda y espliego (6), y también sabemos que protegen, aunque no conozcamos su SPF, los de siempreviva, niauli, geranio de Egipto, manzanilla romana y zanahoria.

Para una protección alta necesitamos añadir dos sustancias minerales: óxido de zinc y dióxido de titanio. En cosmética natural, estos minerales no se venden en nanopartículas, es decir, tan pulverizados que penetren en nuestro organismo con consecuencias incalculables. Su único inconveniente es la película blanquecina que dejan en la piel cuando son biológico, pero si tomáis el sol de forma progresiva no son imprescindibles.  Os recomiendo leer el blog de Nina Benito: www.elblogdeninabenito.wordpress.com , que se dedica incansable a denunciar los componente químicos con probado efecto nocivo en el organismo y a recomendar como feliz alternativa marcas Bío que por suerte, cada día son más numerosas.

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Otras sustancias que protegen del sol nos las dan las abejas: cera, miel y propóleo. La cera de abeja virgen forma una película protectora sobre la piel, impidiendo que los aceites sean absorbidos por ésta demasiado rápidamente al tiempo que la dejan respirar. La miel, por su efecto suavizante y cicatrizante, previene la posible inflamación de la piel por el sol. Y el propóleo, un don imprescindible de estos insectos maravillosos sin los cuales la vida en la Tierra se acabaría en poco tiempo. Ya sabéis que el propóleo es el antibiótico natural, un potente antiséptico y antioxidante, con una composición muy compleja – ¡más de 300 activos! Yo personalmente lo añado a todas mis fórmulas y no sólo les alargan la vida, sino que tiene la propiedad de potenciar los efectos de los demás ingredientes. El que utilizo es, o de Ballot-Flurin, que es por supuesto Bío y está diluido en alcohol de alta calidad, con lo cual se mezcla perfectamente con los aceites. O de la casa Aroma-Zone , también Bio y que además contiene extracto de romero.

Y ahora lo prometido: una fórmula solar con protección solar sensata (PSS), de 200 ml con ingredientes por supuesto puros, naturales y a ser posible Bio:

En un cuenco de cristal o de acero inoxidable, ponéis:

Calentar al baño maría, dándole vueltas con una espátula o con unas varillas de cocina pequeñas, hasta que la cera se haya derretido. Entonces se saca y se mete en otro cuenco más grande con agua fría y se remueve con ganas. Al principio se espesa por las paredes y parece que no está homogéneo, pero seguid batiendo y al cabo de pocos minutos se consigue una textura uniforme. Ahora lo sacáis del agua fría y le añadís:

  • Miel de lavanda o de acacia: 1 cucharada sopera
  • Aceite esencial de mirra: 18 gotas
  • Aceite esencial de menta: 10 gotas
  • Aceite esencial de lavanda: 18 gotas
  • Aceite esencial de geranio de Egipto: 8 gotas

Removiendo bien entre cada adición. claro. Ya podéis meterlo en un frasco limpio, que estará desinfectado con alcohol como todos los utensilios que vais a utilizar.

Si no queréis hacer un ungüento, podéis fabricar vuestra fórmula sólo con los aceites vegetales y esenciales, sin cera ni miel. Si tenéis propóleo en alcohol, recomiendo añadir 9-18 gotas al tiempo que los aceites esenciales.  Os untáis cara y cuerpo, con la piel ligeramente húmeda, al menos media hora antes de tomar el sol y después de cada baño. Y un plus: esta fórmula sirve también como after sun.

Si os habéis pasado con el sol y notáis la piel enrojecida e inflamada, un remedio que no falla es el gel de aloe vera, que es único para calmar, refrescar y dejar la piel como nueva.

Os recomiendo www.aroma-zone.com, www.dazanatura.com, aromaslunallena.blogspot.com.es, www.ballot-flurin.com

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