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RECETAS SENCILLAS PARA UN PELO RESPLANDECIENTE

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Como decía en mi artículo anterior, cuando volvemos de  vacaciones nos encontramos con un pelo estropajoso, difícil de manejar (sobre todo si es teñido), sin fuerza y sin brillo.

Para solucionar este problema sólo necesitamos invertir unos minutos cada día y una hora a la semana. No es mucho para revitalizar y devolver el brillo y la fuerza a a nuestro pelo, ¿verdad?

Lo primero que recomiendo es revisar nuestro champú. ¿Por qué será que no nos importa gastarnos fortunas en cremas antiarrugas y a la hora de comprar el champú nos inclinamos por las ofertas del súper? Así pasa que muchos creen que tienen caspa cuando en realidad lo que les ocurre es que su cuero cabelludo está irritado de tanta química. A poco de cambiar a un producto natural, biológico y neutro, ese problema desaparecerá.

Yo misma tuve ese problema y desde que utilizo el champú-gel de ducha de Ballot-Flurin, que contiene miel y propóleo, mi cuero cabelludo no ha vuelto a irritarse y mi pelo está como nunca. La miel, aparte de calmante y nutritiva, da volumen al cabello, así que podéis añadir unas cucharadas a vuestro frasco de champú y tendréis dos productos en uno. Y según un estudio reciente, el propóleo, aparte de antibacteriano, antifúngico y antiinflamatorio, estimula el crecimiento del pelo.

En segundo lugar, practiquemos el masaje en seco. Los folículos y el bulbo piloso se alimentan no sólo del sebo que segregan sino de la sangre que les llevan los capilares sanguíneos. Y para estimular el riego sanguíneo, nada mejor que un buen masaje diario que puede ser con los dedos o con un cepillo de cerdas naturales, ¡no de plástico por favor! porque el plástico y las púas duras rompen el pelo y lo debilitan.

Y no digáis que no tenéis tiempo. Podéis masajear la cabeza mientras miráis la tele, empezando por la nuca y las sienes hacia arriba, hasta llegar a la frente. O intercambiar masajes con vuestra pareja. En la cabeza hay muchísimos terminales nerviosos y este masaje, además de aumentar el riego, os dejará agradablemente relajados. Si os acostumbráis a hacer esto todos los días, enseguida veréis la diferencia.

Otro remedio muy beneficioso es el masaje/mascarilla con aceite. Una vez a la semana basta, pero dos sería mejor, sobre todo al principio.

Para ello se mezcla aceite de argán, de jojoba, de oliva virgen extra o de almendras con unas gotas de aceite esencial de romero quimiotipo vervenona, lavanda o tomillo y se aplica a todo el pelo, insistiendo en el cuero cabelludo  y las puntas. Calentad primero un poco tres o cuatro cucharadas soperas de aceite (que esté tibio),  y añadid después tres gotas del aceite esencial elegido. Taparos la cabeza con un gorro de ducha y dejadlo una hora. Luego podéis lavarlo con un champú orgánico suave y sobre todo neutro,. Si a ese champú le añadís una cucharada de miel BIO, mucho mejor.

Yo soy partidaria de utilizar el aceite de jojoba por su afinidad y parecido con el sebo natural de la piel y porque no es graso. Pero el de oliva o el de argán son también muy efectivos. El de almendras es más graso, perfecto para cabello muy castigado . Y otro aceite esencial que funciona muy bien  y deja un perfume delicioso es el de ylang-ylang.

El jugo de cebolla, que es rico en azufre, mejora la circulación y regenera los folículos. Comprendo que el olor no es atractivo, pero su resultado es espectacular. Para disimular este olor podemos añadir aceites esenciales. Esta es la receta:

Se ralla una cebolla y se cuela, reservando el jugo (unas 3 cucharadas). A éste se le agregan 2 cucharadas de aloe vera BIO y 1 de aceite de oliva virgen extra. Se aplica a toda la cabeza y al pelo, se deja una hora y luego se enjuaga y se lava con champú. Las enzimas del aloe vera promueven el crecimiento sano del pelo y además, como es alcalinizante, equilibra el PH del cuero cabelludo.

La ortiga es una planta que se emplea desde hace siglos porque  además de depurar hígado y riñones, también estimula el crecimiento del pelo. La venden seca en herbolarios, así que podéis hacer una infusión, colarla y aplicar el líquido tibio sobre el pelo. No es necesario aclarar. Si le añadís una cucharada de vinagre de sidra os dejará un brillo espectacular. 

En medicina ayurvédica se utiliza mucho una baya india llamada Amla cuyo nombre en sánscrito, significa “enfermera”. Muy rica en vitamina C, es un potente regenerador capilar, estimula el crecimiento del pelo y sus antioxidantes retrasan la aparición de las canas. Se vende en polvo en tiendas especializadas (Aroma Zone por ejemplo vende 100 grs por 3.50€). Para una mascarilla, se mezcla el polvo con agua caliente hasta obtener la consistencia deseada y se extiende por cabeza y pelo, dejándolo actuar media hora antes de aclarar.  También se puede hacer una infusión en aceite, mezclando 90 g de aceite con 10 g de Amla en una botella de cristal. Agitar bien y dejar reposar en un lugar oscuro 24 horas, agitando de vez en cuando. Colar con un filtro de café o una gasa y utilizar como baño capilar añadiendo unas gotas de aceite esencial de ylang-ylang o de romero.

Es importante saber que el cabello es un barómetro increíblemente sensible de nuestro estado físico. Después de las células de la médula ósea, las del pelo son las que el cuerpo produce más rápidamente, así que cualquier desequilibrio se refleja enseguida en nuestra cabellera.

Y esto ocurre porque como no necesitamos el pelo parar sobrevivir, si el cuerpo tiene que elegir entre que siga creciendo o enviar sangre a un órgano vital afectado, el pelo siempre llevará las de perder.

Las causas más comunes de un pelo desvitalizado suelen ser:

  • la falta de hierro o de alguno de los oligoelementos que lo componen
  • la consecuencia de tomar ciertos medicamentos, como la píldora
  • las dietas drásticas, sobre todo las bajas en carbohidratos (¡oh cielos!). Y esto ocurre porque cuando el cuerpo necesita energía, la va a tomar de fuentes no vitales, como el pelo y las uñas
  • el cansancio prolongado y el  estrés.

El estrés, que tantos padecen hoy en día y muchos sin siquiera ser conscientes de ello, fuerza al pelo a entrar en estado telógeno o de reposo antes de tiempo. El estrés crónico puede inducir en el sistema inmune un estado de sobremarcha y hacer que los leucocitos, desorientados, ataquen a los folículos pilosos, con lo que la caída del pelo está asegurada.

Para alimentar el pelo, la piel y las uñas -recordad la famosa máxima de Hipócrates “Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento”-  recomiendo una dieta rica en:

  • provitamina B5 o Pantenol: hígado, ave, huevos, brécol, tomate, patatas, seta chiitake y legumbres
  • vitaminas B, C, D y E
  • oligoelementos: calcio, magnesio, cobre, zinc y hierro. El hierro se encuentra sobre todo en la carne roja y las verduras de hoja verde. Normalmente, si comemos sano, tenemos todos los oligoelementos que necesitamos en nuestra dieta.
  • una cucharada de aleo vera antes de cada comida no sólo facilitará la digestión, sino que ayudará al equilibrio general del organismo.

En caso de estrés… la cosa es más complicada.  Porque, según yo lo veo, el estrés es una alteración del sistema nervioso causado por lo que podría resumir en una palabra: MIEDO. Miedo a… no conseguir, a no ser aceptado, a no ser querido, a no pertenecer… etc. Cuando se tiene miedo y se empuja, el estrés se instala. Para limpiarlo se requiere voluntad, constancia, compromiso y consciencia. La meditación es una de las mejores herramientas. El yoga es otra excelente ayuda. Vosotros decidís.

Por supuesto, si perdéis más pelo del que se considera normal, debéis acudir a un especialista. Estas recetas que os doy son remedios caseros que funcionan bien en casos como los explicados, pero que de ningún modo pretenden sustituir a los profesionales de la salud.

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